CAPÍTULO 6. COMPETENCIAS LINGÜÍSTICAS EN CIENCIAS SOCIALES: HISTORIA
Antes de comenzar con el tema de las competencias lingüísticas en las Ciencias Sociales, es importante saber qué son y para qué sirve dichas competencias, ya que de esta manera podremos saber con exactitud sobre qué estamos hablando.
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| Fuente: https://www.tutellus.com/idiomas/ingles/aprender-a-hablar-ingles-y-mejorar-tu-fonetica-934 |
Según Chomsky (1965), el concepto de competencia lingüística hace referencia a un sistema de reglas que, interiorizadas por el discente, conforman sus conocimientos verbales (expresión) y le permiten entender un número infinito de enunciados lingüísticos (comprensión).
Dicho de otra forma, las competencias lingüísticas se refieren a la utilización del lenguaje como instrumento de:
- Comunicación oral y escrita.
- Representación, interpretación, comprensión y construcción de la realidad.
- Construcción y comunicación del conocimiento.
- Organización y autorregulación del pensamiento, emociones y la conducta.
Una vez visto el significado y para qué sirven dichas competencias, veremos las líneas de investigación de las competencias lingüísticas para el ámbito de las Ciencias Sociales. Entre ellas se encuentran la descripción, la comparación, la definición, la explicación, la justificación o la argumentación. Estos conceptos son utilizados por el alumnado prácticamente desde el comienzo de su escolarización, saben realizar comparaciones o explicaciones, pero cuando se les pregunta por la definición propia del concepto, no saben dar una definición precisa. Por este motivo a continuación se ofrece una posible definición de estos conceptos.
- DESCRIBIR: elaboración de proposiciones o enunciados en los que se recojan la mayor parte de las propiedades o características de lo que se expone.
- ANALIZAR: distinción y separación de las partes de un todo hasta llegar a conocer sus principios o elementos.
- DEFINIR: producir proposiciones o enunciados con las cualidades, propiedades o características de lo considerado más representativas de forma que permitan su distinción de los restantes de su género de un modo claro.
- EXPLICAR: elaboración de proposiciones o enunciados en los que se exponen e intentan relacionar las causas y/o las consecuencias.
- ARGUMENTAR: tratar de dar razones para probar o demostrar una proposición con la intención de convencer a alguien (Canals, 2007) o en la defensa de las propias convicciones.
- JUSTIFICAR: proceso cognitivo que busca las últimas razones, es decir, el por qué de los por qué. La justificación también consiste en comprobar si son aceptables o no los argumentos elaborados
- INTERPRETAR: proceso de selección de relaciones causales u opiniones desde un punto de vista personal al objeto de intervenir en la resolución de un conflicto.
Los conceptos anteriormente definidos, han sido vistos durante las sesiones dedicadas a la competencia lingüística. Obviamente, sabemos que existe más de una definición para cada uno de estos conceptos, y aprovechando que nuestra asignatura y máster se enmarca dentro de la investigación, a continuación, haremos una comparación de las definiciones de estos conceptos.
- Describir
1. tr. Representar o detallar el aspecto de alguien o algo por medio del lenguaje.
2. tr. desus. Definir imperfectamente algo, no por sus cualidades esenciales, sino dando una idea general de sus partes o propiedades.
- Analizar
1. tr. Someter algo a un análisis. Analizar un problema, un producto.
- Definir
1. tr. Fijar con claridad, exactitud y precisión el significado de una palabra o la naturaleza de una persona o cosa. U. t. c. prnl.
- Explicar
1. tr. Declarar, manifestar, dar a conocer lo que alguien piensa. U. t. c. prnl.
2. tr. Declarar o exponer cualquier materia, doctrina o texto difícil, con palabras muy claras para hacerlos más perceptibles.
3. tr. Justificar, exculpar palabras o acciones, declarando que no hubo en ellas intención de agravio.
4. tr. Dar a conocer la causa o motivo de algo.
5. prnl. Llegar a comprender la razón de algo, darse cuenta de ello.
- Argumentar
1. intr. Aducir, alegar, dar argumentos. U. t. c. tr. y menos c. prnl.
2. intr. Disputar, discutir, impugnar una opinión ajena. No argumentes más, las cosas son como son. U. t. c. prnl.
- Justificar
1. tr. Probar algo con razones convincentes, testigos o documentos.
2. tr. Rectificar o hacer justo algo.
- Interpretar
1. tr. Explicar o declarar el sentido de algo, y principalmente el de un texto.
2. tr. Explicar acciones, dichos o sucesos que pueden ser entendidos de diferentes modos.
3. tr. Concebir, ordenar o expresar de un modo personal la realidad.
Como vemos, prácticamente casi todas las definiciones utilizan otros conceptos a definir, los cuales no clarifican. En ocasiones, además, utilizan la propia palabra a definir como parte de la definición, por lo que, si no conoces el significado de la palabra, tampoco comprenderás su definición. Esto nos muestra lo complejo que es la formación de un concepto y por tanto, de su definición.
Ahora bien, ¿cómo se forman los conceptos?, con el mapa conceptual que aparece a continuación lo veremos mucho más claro.
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| Fuente: http://skat.ihmc.us/rid=1184127334656_1321471303_22217/FORMACION%20DE%20CONCEPTOS.cmap |
Los conceptos son representaciones mentales, las cuales parten de la generalización de objetos y eventos. Estas representaciones mentales son clasificadas (objetos y eventos) y externalizadas (palabras, señas y dibujos). Mediante estos procesos, se presenta el concepto como una etiqueta. A su vez, en función del mapa mental y del proceso de negociación en el cual influye el nivel de conocimiento, se llega a una definición.
Un ejemplo de esto sería “CASA”. “CASA”, en su clasificación, es un objeto y un evento. En su externalización “CASA”, es una palabra “C-A-S-A” y también es un dibujo. Estos procesos nos darían la etiqueta “CASA”. Por otra parte, para llegar a la definición de “CASA” influirá nuestro nivel de conocimiento. Por ejemplo, un niño o niña de 3 años definiría “CASA” cómo en el lugar en el que vive. Un adulto, podría decir que “CASA” es un edificio con puertas y ventanas, el cual tiene diferentes estancias y en el que viven muchas personas. Para otra persona, quizás “CASA” hace referencia a la típica imagen mental de “CASA”, si justo la que estás pensando, una casita con dos ventanas, una puerta, tejado y chimenea. Como vemos, la definición de conceptos no depende únicamente de la edad, sino también del nivel de conocimiento o del lugar de procedencia.
Hemos podido comprobar la dificultad de la creación de conceptos y de la definición de los mismos, por este mismo motivo, es muy útil poner en práctica con el alumnado una serie de estrategias y actitudes para facilitar la creación y comprensión de los mismos.
Para facilitar la comprensión:
- Realizar comparaciones.
- Compartir significados.
- Orientar los procesos mentales del alumnado.
- Practicar con diferentes tipos de textos.
Para definir conceptos:
- Indicar el significado que tiene la palabra en el texto.
- La definición no debe aparecer la palabra definida.
- Ha de ser objetiva (no interpretativa).
- Debe estar presidida por la brevedad, la claridad y la exactitud.
- Debe contener e incluir todos los rasgos esenciales del objeto o concepto definido.
- La definición no ha de estar sustentada en ejemplos.
- Se pueden usar sinónimos.
Referencias bibliográficas
Formación de Conceptos -
¿Cómo se forman los conceptos? Recuperado
de http://skat.ihmc.us/rid=1184127334656_1321471303_22217/FORMACION%20DE%20CONCEPTOS.cmap
Instrucciones sobre cómo
definir palabras. Recuperado de https://www.edu.xunta.gal/centros/iessalvaterramino/aulavirtual2/pluginfile.php/20086/mod_resource/content/1/T1_Cómo%20definir%20palabras.pdf
Padilla Góngora, D.,
Martínez Cortés, M., Pérez Morón, M., Rodríguez Martín, C., & Miras
Martínez, F. (2008). LA COMPETENCIA LINGÜÍSTICA COMO BASE DEL APRENDIZAJE. Recuperado
de http://infad.eu/RevistaINFAD/2008/n1/volumen2/INFAD_010220_177-184.pdf
Ramos Serpa, G., &
López Falcon, A. (2015). La formación de conceptos: una comparación entre los
enfoques cognitivista y histórico-cultural. Recuperado de http://www.scielo.br/pdf/ep/v41n3/1517-9702-ep-41-3-0615.pdf
Real Academia Española.
Recuperado de http://www.rae.es/



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